La estimulación temprana: Un punto de
partida para un buen desarrollo
Lazerson
(1972) citado en Bricker, 1991 nos afirma que las raíces históricas de la
educación
de la infancia temprana en Inglaterra se han desarrollado alrededor
de tres temas principales. Aunque el movimiento de guarderías en Estados Unidos
tuvo también raíces europeas y su desarrollo estuvo sometida a muchas fuerzas
similares, los programas de guarderías se desarrollaron independientemente del
movimiento de jardines de niños (Maxim, 1980). Igual que el caso de éstos
últimos, las guarderías fueron creadas originalmente para atender a los niños
que vivían en la pobreza.
Durante
la década de los veinte había pocos programas de guarderías disponibles, pero
después de la Gran Depresión si tuvieron un importante crecimiento, debido en
parte al apoyo del gobierno federal para crear puestos de trabajo.
Según la PUCP, en su módulo de fundamentos de
la Estimulación Temprana del 2004. Refiere que la estimulación temprana es un
proceso de atención integral al niño que incluye enseñanza aprendizaje con
ejercicios motores, sensoriales, de comunicación gestual y verbal, apoyo y
mediación del adulto, que le brinde oportunidades para explorar su entorno,
jugar experimentar, reflexionar y desarrollar su motivación y afán de logro
para aprender y persistir con iniciativa, espíritu emprendedor y crea.
Pudiéramos
considerar a la estimulación temprana como el conjunto de acciones dirigidas a
promover las capacidades físicas, mentales y sociales del niño, a prevenir el
retardo psicomotor, a curar y rehabilitar las alteraciones motoras, los
déficits sensoriales, las discapacidades intelectuales, los trastornos del
lenguaje y, sobre todo, a lograr la inserción de estos niños en su medio,
sustituyendo la carga de una vida inútil por la alegría de una existencia útil
y transformando los sentimientos de agresividad, indiferencia o rechazo en
solidaridad, colaboración y esperanza.
Lewis
y Roseblum, 1974 citados en Brecker, 1991 empezaron a considerar la relación
niño-persona encargada de cuidarlo como una relación en la que ambos
participantes influían en la conducta del otro.
Tal
como el alimento nutre el cuerpo y permite la vida, la estimulación desarrolla
la inteligencia y genera amor. Su gran objetivo es mejorar la calidad de la
vida y lo logra al aprovechar al máximo el vasto potencial existente en el
sistema nervioso central (SNC) del niño, despertando capacidades dormidas,
recuperando restos anatomofuncionales y desarrollando nuevas posibilidades.
Cuenta
con el factor de la plasticidad cerebral y la posibilidad de su mayor
desarrollo por adiestramientos y estimulaciones y trata, como dijo uno de los
participantes, que "el bebé se exprese y crezca apropiándose de su propio
deseo". Pero también cuenta con la capacidad humana de responder al
estímulo social: a la sonrisa, la caricia, el estímulo físico o verbal. Por lo
tanto, la estimulación tiene una esencia social.
También
se consideró la desnutrición, las cardiopatías, los convalecientes de
infecciones graves del SNC como las meningitus purulentas y, en general, los
egresados de las unidades de terapia intensiva, tanto neonatales como
pediátricas. En este sentido se consideraron aspectos novedosos como la
determinación de niños "en riesgo" para la precoz detección,
prevención o rehabilitación de posibles secuelas.
La
parálisis cerebral infantil, el déficit intelectual, los trastornos del
lenguaje tuvieron espacio en este evento, así como los trastornos psíquicos
graves, como el autismo y aun algunas enfermedades progresivas del SNC, como el
síndrome de Rett. Importancia se le dio al tratamiento de la familia de los discapacitados,
en un intento de actuar sobre los padres y con ellos mismos, para generar un
nuevo equilibrio en el medio familiar.

